09 Jul URGENCIAS HOSPITALARIAS: UN MODELO ASISTENCIAL AL LÍMITE QUE EXIGE UNA RESPUESTA URGENTE
Los servicios de Urgencias Hospitalarias afrontan los próximos meses una sobrecarga asistencial y laboral que resulta difícilmente asumible con las plantillas actuales.
La situación no responde a un problema puntual derivado del periodo estival, sino a las consecuencias de un modelo organizativo que lleva años acumulando déficits estructurales de personal y de planificación.
La precariedad del sistema sanitario ha generado una dinámica en la que la saturación de los distintos niveles asistenciales acaba trasladándose de unos servicios a otros.
La sobrecarga crónica que soporta la Atención Primaria se traduce, de forma inevitable, en un incremento constante de pacientes que acuden a los Servicios de Urgencias Hospitalarias. Estos terminan absorbiendo una demanda para la que no disponen de recursos humanos suficientes. Como consecuencia, los profesionales se ven obligados a mantener una actividad asistencial cada vez más intensa, poniendo en riesgo su salud laboral, dificultando la conciliación de su vida personal y familiar y aumentando el riesgo de que se produzcan incidentes relacionados con la seguridad del paciente.
En estas circunstancias, el inicio del periodo estival sitúa a numerosos servicios de urgencias al borde de un auténtico colapso organizativo, laboral y asistencial.
Un ejemplo especialmente significativo es el Servicio de Urgencias del Hospital Arnau de Vilanova. Actualmente atiende entre 240 y 270 pacientes diarios durante los días laborables y alrededor de 140 a180 durante fines de semana y festivos. La plantilla disponible resulta claramente insuficiente para responder a esta presión asistencial.
Con los recursos actuales, cada facultativo se ve obligado a realizar una media de siete guardias mensuales, de 17 o 24 horas consecutivas porque resulta imposible hacer otra organización menos dolosa, además de su jornada ordinaria de mañanas o tardes. Incluso con este enorme esfuerzo, resulta imposible reducir el número de guardias sin comprometer la cobertura mínima del servicio, que requiere ocho médicos adjuntos en el turno de mañana, seis en el de tarde y cuatro facultativos para la guardia completa.
A ello hay que añadir la organización del Servicio de Urgencias con veinte camas de observación y ocho consultas, cuya cobertura médica debe organizarse con una plantilla claramente insuficiente para el volumen de pacientes atendidos. La situación ha llegado a tal extremo, que las planillas de trabajo deben elaborarse semana a semana debido a la incertidumbre existente sobre el número real de facultativos/as disponibles, condicionado tanto por vacaciones, como por las incapacidades temporales, renuncias y la dificultad para cubrir las vacantes existentes.
La situación del Servicio de Urgencias del Hospital Arnau de Vilanova no constituye un caso aislado.
Otro ejemplo especialmente preocupante es el del Servicio de Urgencias del Hospital de La Ribera, que da cobertura, entre otras, a poblaciones costeras como El Perelló, Sueca o Cullera, cuya población aumenta considerablemente durante los meses de verano.
Pese a que cada periodo estival la actividad asistencial del Servicio de Urgencias se incrementa aproximadamente un 15 %, el plan de vacaciones únicamente contempla la incorporación de dos facultativos/as sustitutos/as, una previsión claramente insuficiente para hacer frente al aumento esperado de la demanda, pero que además se está teniendo problemas en cubrir estas sustituciones.
Como consecuencia de esta organización del trabajo tan nociva para la salud laboral, también en el Hospital de La Ribera son cada vez más frecuentes las incapacidades temporales, las renuncias y las dificultades para completar las planillas de trabajo, reproduciéndose el mismo círculo vicioso que afecta a otros departamentos de salud.
La gravedad de la situación quedó reflejada el pasado mes de junio, cuando la totalidad de los médicos de Urgencias Hospitalarias del Hospital de La Ribera suscribieron un escrito dirigido a la Gerencia del Departamento en el que denunciaban una «situación de extrema extenuación», advirtiendo de las graves consecuencias que esta realidad está teniendo tanto sobre la salud laboral de los profesionales como sobre la seguridad de los pacientes. En dicho escrito solicitaron la adopción urgente de medidas eficaces para evitar que la situación se agravara durante el verano.
Pese a la gravedad de la situación y la firme denuncia de esta por la totalidad de los MUH del servicio, hasta la fecha no se ha dado una respuesta efectiva ni se han adoptado medidas estructurales capaces de corregir un problema que continúa agravándose.
Existe un problema que se repite en numerosos Servicios de Urgencias Hospitalarias: la enorme dificultad para encontrar facultativos/as que acepten trabajar durante el verano en unas condiciones laborales caracterizadas por una elevada carga asistencial, un elevado número de guardias y un importante desgaste físico y emocional.
Estos dos ejemplos reflejan con claridad la realidad que viven actualmente numerosos Servicios de Urgencias Hospitalarias de la Comunitat Valenciana. No se trata de situaciones aisladas, sino de la manifestación de un problema estructural de planificación sanitaria que afecta a todo el sistema y que se reproduce cada verano con mayor intensidad.
La Administración sanitaria continúa justificando estas dificultades alegando la inexistencia de facultativos/as disponibles en la bolsa de empleo. Sin embargo, la realidad es muy distinta. El problema no es la falta de médicos y médicas, sino que cada vez son menos los profesionales dispuestos a aceptar unas condiciones laborales que consideran incompatibles con la protección de la salud y con el ejercicio seguro y digno de la profesión.
Todos estos problemas han convertido los Servicios de Urgencias Hospitalarias en destinos cada vez menos atractivos para los profesionales.
La solución no pasa por mantener un modelo basado en el sacrificio continuado de quienes permanecen en los SUH, ni por recurrir, una vez más, a medidas extraordinarias de obligado cumplimiento como la movilidad forzosa cuando faltan recursos humanos. Tampoco es aceptable que la respuesta a un problema estructural siga descansando exclusivamente en la profesionalidad y el compromiso de los trabajadores/as.
La Conselleria de Sanitat debe asumir su responsabilidad.
La sanidad pública valenciana afronta en estos momentos una auténtica urgencia laboral y asistencial. Como cualquier otra urgencia sanitaria, requiere un diagnóstico correcto y un tratamiento inmediato. Retrasar las decisiones o seguir aplicando medidas insuficientes solo agravará un problema que compromete la calidad de la asistencia, la seguridad de los pacientes y la salud física y mental de quienes sostienen diariamente el sistema sanitario.
Actuar ya no es una opción: es una obligación.
SIMAP está presionando para que la Conselleria reconozca la situación en la que se encuentran los SUH como una urgencia asistencial y laboral y actúe con la implementación de medidas eficaces dentro del marco de la motivación y compensación del sobre esfuerzo realizado. Debe hacerlo de forma urgente:
Asegurando el incremento de efectivos, aumentando el presupuesto para sustituciones al 100%. De esta forma, se hace más atractiva la oferta al asegurar que al acceder a ese trabajo no se opta por el infierno estival.
El aumento de efectivos debe conducir a una mejora significativa de los tiempos de descanso posteriores e inmediatos a la realización de las guardias cuando estas superan las máximas obligatorias (3 al mes): la libranza de guardias debe ampliarse mínimo a 48 horas consecutivas a su realización y continuadas, ya que a mayor esfuerzo acumulado también hace necesario mayor tiempo para asegurar una correcta recuperación.
Por otra parte, mejora retributiva significativa por cada guardia que supera las guardias obligatorias: siendo este aumento de jornada legalmente voluntario, debe reconocerse el sobre esfuerzo y la implicación con la organización. No vale decir que esto no es posible porque el mismo trabajo debe tener la misma retribución, ya que si esto fuera cierto no se podrían retribuir las horas extraordinarias de forma superior a la retribución ordinaria. Hay muchas formas y modelos para retribuir el aumento voluntario de jornada, la penosidad que supone hacerlo con el modelo actual de guardias, etc.
Otras medidas relacionadas con este compromiso con la organización y méritos en baremos, para aquellos que refuerzan voluntariamente a otros servicios y departamentos en situaciones de necesidad y/o que superan voluntariamente el máximo de tres guardias al mes, con mejoras en la progresión en la carrera profesional, incremento de puntuación en méritos para la bolsa de empleo temporal, procesos selectivos y de movilidad voluntaria, por ejemplo, aumentando la puntuación de los meses en los que voluntariamente han colaborado en solucionar problemas asistenciales y laborales como los descritos.
Estas mejoras son urgentes pero la base estructural para evitar que esta situación se repita y perpetúe pasa necesariamente por mejorar las condiciones laborales y retributivas de los facultativos/as, crear suficientes plazas estructurales y ofrecer estabilidad profesional.
En imprescindible aumentar los recursos humanos de forma que permita superar el actual modelo organizativo, excesivamente dependiente de las guardias médicas.
La Conselleria de Sanitat debe asumir su responsabilidad y desarrollar un verdadero Plan de Recursos Humanos que adapte las plantillas a las necesidades asistenciales reales, garantice una adecuada cobertura durante todo el año y planifique un incremento de efectivos que permita superar el actual modelo organizativo, excesivamente dependiente de las guardias médicas para garantizar la asistencia continuada las 24 horas del día, los 365 días del año.
Solo así será posible fidelizar a los profesionales en la sanidad pública y evitar que, año tras año, se repita una situación que compromete la calidad de la asistencia, la seguridad de los pacientes y la salud de quienes sostienen diariamente el sistema sanitario.
URGENCIES HOSPITALÀRIES: UN MODEL ASSISTENCIAL AL LÍMIT QUE EXIGIX UNA RESPOSTA URGENT.
Els servicis d’Urgències Hospitalàries afronten els pròxims mesos una sobrecàrrega assistencial i laboral que resulta difícilment assumible amb les plantilles actuals.
La situació no respon a un problema puntual derivat del període estival, sinó a les conseqüències d’un model organitzatiu que fa anys que acumula dèficits estructurals de personal i de planificació.
La precarietat del sistema sanitari ha generat una dinàmica en la qual la saturació dels diferents nivells assistencials acaba traslladant-se d’uns servicis a uns altres.
La sobrecàrrega crònica que suporta l’Atenció Primària es traduïx, de manera inevitable, en un increment constant de pacients que acudixen als Servicis d’Urgències Hospitalàries. Estos acaben absorbint una demanda per a la qual no disposen de recursos humans suficients. Com a conseqüència, els professionals es veuen obligats a mantindre una activitat assistencial cada vegada més intensa, posant en risc la seua salut laboral, dificultant la conciliació de la seua vida personal i familiar i augmentant el risc que es produïsquen incidents relacionats con la seguretat del pacient.
En estes circumstàncies, l’inici del període estival situa nombrosos servicis d’urgències al vora d’un autèntic col·lapse organitzatiu, laboral i assistencial.
Un exemple especialment significatiu és el Servici d’Urgències de l’Hospital Arnau de Vilanova. Actualment atén entre 240 i 270 pacients diaris durant els dies laborables i al voltant de 140 a 180 durant caps de setmana i festius. La plantilla disponible resulta clarament insuficient per a respondre a esta pressió assistencial.
Amb els recursos actuals, cada facultatiu es veu obligat a realitzar una mitjana de set guàrdies mensuals, de 17 o 24 hores consecutives, perquè resulta impossible fer una altra organització menys lesiva, a més de la seua jornada ordinària de matins o vesprades. Fins i tot amb este enorme esforç, resulta impossible reduir el nombre de guàrdies sense comprometre la cobertura mínima del servici, que requerix huit metges adjunts en el torn de matí, sis en el de vesprada i quatre facultatius per a la guàrdia completa.
A això cal afegir l’organització del Servici d’Urgències amb vint llits d’observació i huit consultes, la cobertura mèdica de les quals s’ha d’organitzar amb una plantilla clarament insuficient per al volum de pacients atesos. La situació ha arribat a un extrem tal, que les planilles de treball s’han d’elaborar setmana a setmana a causa de la incertesa existent sobre el nombre real de facultatius/ves disponibles, condicionat tant per vacances com per les incapacitats temporals, renúncies i la dificultat per a cobrir les vacants existents.
La situació del Servici d’Urgències de l’Hospital Arnau de Vilanova no constituïx un cas aïllat.
Un altre exemple especialment preocupant és el del Servici d’Urgències de l’Hospital de la Ribera, que dona cobertura, entre d’altres, a poblacions costaneres com el Perelló, Sueca o Cullera, la població de les quals augmenta considerablement durant els mesos d’estiu.
Malgrat que cada període estival l’activitat assistencial del Servici d’Urgències s’incrementa aproximadament un 15%, el pla de vacances únicament preveu la incorporació de dos facultatius/ves substituts/utes, una previsió clarament insuficient per a fer front a l’augment esperat de la demanda, però que a més està tenint problemes per a cobrir estes substitucions.
Com a conseqüència d’esta organització del treball tan nociva per a la salut laboral, també a l’Hospital de la Ribera són cada vegada més freqüents les incapacitats temporals, les renúncies i les dificultats per a completar les planilles de treball, reproduint-se el mateix cercle viciós que afecta altres departaments de salut.
La gravetat de la situació va quedar reflectida el passat mes de juny, quan la totalitat dels metges d’Urgències Hospitalàries de l’Hospital de la Ribera van subscriure un escrit dirigit a la Gerència del Departament en el qual denunciaven una «situació d’extrema extenuació», advertint de les greus conseqüències que esta realitat està tenint tant sobre la salut laboral dels professionals com sobre la seguretat dels pacients. En este escrit van sol·licitar l’adopció urgent de mesures eficaces per a evitar que la situació s’agreujara durant l’estiu.
Malgrat la gravetat de la situació i la ferma denúncia d’esta per la totalitat dels MUH del servici, fins a hui no s’ha donat una resposta efectiva ni s’han adoptat mesures estructurals capaces de corregir un problema que continua agreujant-se.
Existix un problema que es repit en nombrosos Servicis d’Urgències Hospitalàries: la gran dificultat per a trobar facultatius/ves que accepten treballar durant l’estiu en unes condicions laborals caracteritzades per una elevada càrrega assistencial, un alt nombre de guàrdies i un important desgast físic i emocional.
Estis dos exemples reflectixen amb claredat la realitat que viuen actualment nombrosos Servicis d’Urgències Hospitalàries de la Comunitat Valenciana. No es tracta de situacions aïllades, sinó de la manifestació d’un problema estructural de planificació sanitària que afecta tot el sistema i que es reproduïx cada estiu amb major intensitat.
L’Administració sanitària continua justificant estes dificultats al·legant la inexistència de facultatius/ves disponibles en la borsa d’ocupació. No obstant això, la realitat és molt diferent. El problema no és la falta de metges i metgesses, sinó que cada vegada són menys els professionals disposats a acceptar unes condicions laborals que consideren incompatibles amb la protecció de la salut i amb l’exercici segur i digne de la professió.
Tots estos problemes han convertit els Servicis d’Urgències Hospitalàries en destinacions cada vegada menys atractives per als professionals.
La solució no passa per mantindre un model basat en el sacrifici continuat de qui roman en els SUH, ni per recórrer, una vegada més, a mesures extraordinàries d’obligat compliment com la mobilitat forçosa quan falten recursos humans. Tampoc és acceptable que la resposta a un problema estructural continue descansant exclusivament en la professionalitat i el compromís dels treballadors/es.
La Conselleria de Sanitat ha d’assumir la seua responsabilitat.
La sanitat pública valenciana afronta en estos moments una autèntica urgència laboral i assistencial. Com qualsevol altra urgència sanitària, requerix un diagnòstic correcte i un tractament immediat. Retraure les decisions o continuar aplicant mesures insuficients només agreujarà un problema que compromet la qualitat de l’assistència, la seguretat dels pacients i la salut física i mental de qui sosté diàriament el sistema sanitari.
Actuar ja no és una opció: és una obligació.
SIMAP està pressionant perquè la Conselleria reconega la situació en què es troben els SUH com una urgència assistencial i laboral i actue amb la implementació de mesures eficaces dins del marc de la motivació i compensació del sobreesforç realitzat. Ha de fer-ho de forma urgent:
Assegurant l’increment d’efectius, augmentant el pressupost per a substitucions al 100%. D’esta manera, es fa més atractiva l’oferta en assegurar que, en accedir a aqueix treball, no s’opta per l’infern estival.
L’augment d’efectius ha de conduir a una millora significativa dels temps de descans posteriors i immediats a la realització de las guàrdies quan estes superen les màximes obligatòries (3 al mes): el descans de guàrdies s’ha d’ampliar com a mínim a 48 hores consecutives a la seua realització i continuades, ja que a major esforç acumulat també es fa necessari major temps per a assegurar una correcta recuperació.
D’altra banda, millora retributiva significativa per cada guàrdia que supera les guàrdies obligatòries: sent este augment de jornada legalment voluntari, s’ha de reconéixer el sobreesforç i la implicació amb l’organització. No val a dir que això no és possible perquè el mateix treball ha de tindre la mateixa retribució, ja que si això fóra cert no es podrien retribuir les hores extraordinàries de manera superior a la retribució ordinària. Hi ha moltes formes i models per a retribuir l’augment voluntari de jornada, la penositat que suposa fer-ho amb el model actual de guàrdies, etc.
Altres mesures relacionades amb este compromís amb l’organització i mèrits en barems, per a aquells que reforcen voluntàriament altres servicis i departaments en situacions de necessitat i/o que superen voluntàriament el màxim de tres guàrdies al mes, amb millores en la progressió en la carrera professional, increment de puntuació en mèrits per a la borsa d’ocupació temporal, processos selectius i de mobilitat voluntària, per exemple, augmentant la puntuació dels mesos en els quals voluntàriament han col·laborat a solucionar problemes assistencials i laborals com els descrits.
Estes millores són urgents, però la base estructural per a evitar que esta situació es repetisca i perpetue passa necessàriament per millorar les condicions laborals i retributives dels facultatius/ves, crear suficients places estructurals i oferir estabilitat professional.
La Conselleria de Sanitat ha d’assumir la seua responsabilitat i desenvolupar un verdader Pla de Recursos Humans que adapte les plantilles a les necessitats assistencials reals, garantisca una adequada cobertura durant tot l’any i planifique un increment d’efectius que permeta superar l’actual model organitzatiu, excessivament dependent de les guàrdies mèdiques per a garantir l’assistència continuada les 24 hores del dia, els 365 dies de l’any.
Només així serà possible fidelitzar els professionals en la sanitat pública i evitar que, any rere any, es repetisca una situació que compromet la qualitat de l’assistència, la seguretat dels pacients i la salut de qui sosté diàriament el sistema sanitari.