02 Jul SIMAP rechaza el Capítulo III del nuevo Estatuto Marco
La regulación específica para el personal médico y facultativo mantiene un modelo estructural de organización del tiempo de trabajo incompatible con la finalidad protectora el Derecho de la Unión Europea y con la jurisprudencia consolidada del TJUE.
SIMAP ha presentado alegaciones al Anteproyecto de Ley del nuevo Estatuto Marco porque considera que, aunque el texto incorpora algunas mejoras puntuales, éstas son claramente insuficientes para compensar los graves problemas que perpetúa en la regulación específica del personal médico y facultativo.
No estamos ante una reforma que cambie el modelo. Estamos ante una reforma que pretende hacerlo más aceptable sin modificar aquello que ha llevado a miles de profesionales a reclamar durante años un cambio profundo de las condiciones de ejercicio de la profesión médica.
El Ministerio quiso responder a la reivindicación de un Estatuto propio del personal médico, pero ha acabado blindando por ley el mismo modelo de abuso que justificaba esa reivindicación.
El problema del Capítulo III es su contenido: perpetúa un sistema basado en la utilización permanente de una excepción prevista únicamente para situaciones extraordinarias.
Desde SIMAP siempre hemos mantenido una posición rigurosa respecto a la reivindicación de un Estatuto propio para el personal médico y facultativo. Nunca hemos negado que nuestra profesión presenta unas características específicas que justifican un tratamiento diferenciado. Al contrario, llevamos años denunciando que ningún otro colectivo del Sistema Nacional de Salud soporta un régimen de jornada, guardias, responsabilidad, disponibilidad y carga asistencial comparable al del personal médico y facultativo.
Sin embargo, también hemos sido conscientes de que la creación de un Estatuto independiente y, especialmente, de un sistema de negociación colectiva reservado exclusivamente a una categoría profesional, exigiría profundas modificaciones del modelo jurídico del empleo público que exceden el ámbito del propio Estatuto Marco y plantean importantes dificultades legales y constitucionales.
Por ello, SIMAP nunca ha limitado su acción sindical a reclamar una norma específica. Nuestra estrategia ha sido atacar directamente los problemas que hacen necesaria esa regulación diferenciada y exigir soluciones a las Administraciones responsables.
Durante años SIMAP ha denunciado el abuso estructural de las guardias, las jornadas incompatibles con la normativa europea, la falta de protección de la salud laboral, la ausencia de una verdadera prevención de riesgos, la utilización permanente de jornadas excepcionales para cubrir necesidades estructurales de plantilla, la pérdida de derechos retributivos, la falta de reconocimiento de la penosidad del trabajo médico y el incumplimiento reiterado del Derecho de la Unión Europea.
El Ministerio ha desaprovechado su oportunidad.
El Ministerio de Sanidad, en lugar de impulsar un Estatuto propio del personal médico y facultativo, ha incorporado al nuevo Estatuto Marco un capítulo específico, el Capítulo III, destinado a regular la jornada, la atención continuada y las particularidades de la prestación de servicios de médicos y facultativos.
De hecho, si ese capítulo hubiera servido para corregir los problemas que durante años han denunciado los profesionales, habría constituido una alternativa jurídicamente sólida y útil.
El Capítulo III reconoce que el personal médico necesita una regulación específica, pero utiliza ese reconocimiento no para acabar con los abusos que sufrimos, sino para consolidarlos dentro del propio Estatuto Marco.
Lejos de transformar el modelo organizativo, lo normaliza.
Lejos de resolver el abuso estructural de las guardias, lo regula.
Lejos de adaptar la jornada médica al Derecho de la Unión Europea, perpetúa un sistema basado en la utilización permanente de una excepción prevista únicamente para situaciones extraordinarias.
En definitiva, el Ministerio ha respondido a una reivindicación histórica de la profesión médica creando un capítulo específico, pero ha llenado ese capítulo con una regulación que mantiene prácticamente intacta la concepción del trabajo médico que precisamente justificaba la necesidad de una regulación propia.
El Capítulo III no sólo incumple la Directiva 2003/88/CE; también prescinde prácticamente del enfoque preventivo impuesto por la Directiva 89/391/CEE.
Por ello, SIMAP no podía limitarse a presentar alegaciones parciales o a discutir aspectos concretos de determinados artículos.
Nuestras alegaciones cuestionan el planteamiento global del Capítulo III
Para SIMAP, el problema no reside en una mala redacción de algunos preceptos, sino en que todo el capítulo se construye sobre un modelo organizativo agotado, contrario a la evolución del Derecho europeo, perjudicial para la salud de los profesionales y potencialmente lesivo para la seguridad de los pacientes.
En definitiva, SIMAP considera que el Capítulo III del Anteproyecto constituía una oportunidad histórica para culminar una adaptación que el propio Estatuto Marco de 2003 ya anunció como transitoria y que, más de veinte años después, continúa pendiente de realización.
La reforma no debe limitarse a humanizar un modelo agotado, sino a sustituirlo por otro plenamente compatible con el Derecho de la Unión Europea, con la evidencia científica disponible y con las legítimas expectativas de quienes sostienen diariamente el funcionamiento del sistema sanitario público.
Principios rectores en los que basar la nueva norma
A juicio de SIMAP, la reforma del régimen jurídico del personal facultativo debería inspirarse en los siguientes principios rectores:
- Más plantilla. Menos guardias estructurales.
- Turnos como norma. Guardias solo cuando sean realmente excepcionales.
- Prolongación de jornada siempre voluntaria: tanto en la duración diaria, semanal como anual.
- La dotación de recursos humanos y la organización del trabajo debe condicionarse a garantizar la protección de la salud del profesional y la seguridad del paciente, por encima de cualquier otra consideración.
- Reconocimiento retributivo íntegro de las guardias y del trabajo a turnos: horas extraordinarias y penosidad.
- Jubilación adaptada a la penosidad real del trabajo médico: jubilación anticipada sin merma en la cuantía de la pensión.
- Necesidad de un Estatuto Marco alineado con el Derecho europeo, no con los abusos del pasado.
- Visión de futuro: no limitarse a cumplir los mínimos del Derecho Europeo en cuestiones de protección de la salud y conciliación. La norma debe incluir mejoras que consigan que el trabajo en la sanidad pública sea la opción laboral y profesional más atractiva.
El Ministerio sigue legislando para adaptarse a la falta de médicas/os; SIMAP quiere cambiar las condiciones para que vuelvan las médicas/os a la sanidad pública
El déficit de médicas/os y facultativas/os no puede convertirse en la excusa para consolidar un modelo organizativo contrario al Derecho europeo. La falta de profesionales no es la causa de estas condiciones de trabajo; es su consecuencia.
La sanidad pública necesita un cambio de modelo que respete los derechos laborales y profesionales de los médicos y facultativos y vuelva a convertirla en la primera opción laboral y profesional.
SIMAP rechaza frontalmente el contenido del Capítulo III y seguirá trabajando para impedir que este modelo de precariedad quede definitivamente consolidado en una nueva Ley.
La regulació específica per al personal mèdic i facultatiu manté un model estructural d’organització del temps de treball incompatible amb la finalitat protectora del Dret de la Unió Europea i amb la jurisprudència consolidada del TJUE.
El SIMAP ha presentat al·legacions a l’Anteprojecte de Llei del nou Estatut Marc perquè considera que, encara que el text incorpora algunes millores puntuals, aquestes són clarament insuficients per a compensar els greus problemes que perpetua en la regulació específica del personal mèdic i facultatiu.
No estem davant d’una reforma que canvie el model. Estem davant d’una reforma que pretén fer-lo més acceptable sense modificar allò que ha portat milers de professionals a reclamar durant anys un canvi profund de les condicions d’exercici de la professió mèdica.
El Ministeri va voler respondre a la reivindicació d’un Estatut propi del personal mèdic, però ha acabat blindant per llei el mateix model d’abús que justificava aquesta reivindicació.
El problema del Capítol III és el seu contingut: perpetua un sistema basat en la utilització permanent d’una excepció prevista únicament per a situacions extraordinàries.
Des del SIMAP sempre hem mantingut una posició rigorosa respecte a la reivindicació d’un Estatut propi per al personal mèdic i facultatiu. Mai hem negat que la nostra professió presenta unes característiques específiques que justifiquen un tractament diferenciat. Al contrari, fa anys que denunciem que cap altre col·lectiu del Sistema Nacional de Salut suporta un règim de jornada, guàrdies, responsabilitat, disponibilitat i càrrega assistencial comparable al del personal mèdic i facultatiu.
Tanmateix, també hem sigut conscients que la creació d’un Estatut independent i, especialment, d’un sistema de negociació col·lectiva reservat exclusivament a una categoria professional, exigiria profundes modificacions del model jurídic de l’ocupació pública que excedeixen l’àmbit del mateix Estatut Marc i plantegen importants dificultats legals i constitucionals.
Per això, el SIMAP mai ha limitat la seua acció sindical a reclamar una norma específica. La nostra estratègia ha sigut atacar directament els problemes que fan necessària aquesta regulació diferenciada i exigir solucions a les Administracions responsables.
Durant anys, el SIMAP ha denunciat l’abús estructural de les guàrdies, les jornades incompatibles amb la normativa europea, la falta de protecció de la salut laboral, l’absència d’una vertadera prevenció de riscs, la utilització permanent de jornades excepcionals per a cobrir necessitats estructurals de plantilla, la pèrdua de drets retributius, la falta de reconeixement de la penositat del treball mèdic i l’incompliment reiterat del Dret de la Unió Europea.
El Ministeri ha desaprofitat la seua oportunitat.
El Ministeri de Sanitat, en lloc d’impulsar un Estatut propi del personal mèdic i facultatiu, ha incorporat al nou Estatut Marc un capítol específic, el Capítol III, destinat a regular la jornada, l’atenció continuada i les particularitats de la prestació de serveis de metges i facultatius.
De fet, si aquest capítol haguera servit per a corregir els problemes que durant anys han denunciat els professionals, hauria constituït una alternativa jurídicament sòlida i útil.
El Capítol III reconeix que el personal mèdic necessita una regulació específica, però utilitza aquest reconeixement no per a acabar amb els abusos que patim, sinó per a consolidar-los dins del mateix Estatut Marc.
- Lluny de transformar el model organitzatiu, el normalitza.
- Lluny de resoldre l’abús estructural de les guàrdies, el regula.
- Lluny d’adaptar la jornada mèdica al Dret de la Unió Europea, perpetua un sistema basat en la utilització permanent d’una excepció prevista únicament per a situacions extraordinàries.
En definitiva, el Ministeri ha respost a una reivindicació històrica de la professió mèdica creant un capítol específic, però ha omplit aquest capítol amb una regulació que manté pràcticament intacta la concepció del treball mèdic que precisament justificava la necessitat d’una regulació pròpia.
El Capítol III no sols incompleix la Directiva 2003/88/CE; també prescindeix pràcticament de l’enfocament preventiu imposat per la Directiva 89/391/CEE.
Per això, el SIMAP no podia limitar-se a presentar al·legacions parcials o a discutir aspectes concrets de determinats articles. Les nostres al·legacions qüestionen el plantejament global del Capítol III.
Per al SIMAP, el problema no resideix en una mala redacció d’alguns preceptes, sinó en el fet que tot el capítol es construeix sobre un model organitzatiu esgotat, contrari a l’evolució del Dret europeu, perjudicial per a la salut dels professionals i potencialment lesiu per a la seguretat dels pacients.
En definitiva, el SIMAP considera que el Capítol III de l’Anteprojecte constituïa una oportunitat històrica per a culminar una adaptació que el mateix Estatut Marc de 2003 ja va anunciar com a transitòria i que, més de vint anys després, continua pendent de realització.
La reforma no s’ha de limitar a humanitzar un model esgotat, sinó a substituir-lo per un altre de plenament compatible amb l’ordenament de la Unió Europea, amb l’evidència científica disponible i amb les legítimes expectatives de qui sosté diàriament el funcionament del sistema sanitari públic.
Principis rectors en els quals basar la nova norma
A parer del SIMAP, la reforma del règim jurídic del personal facultatiu s’hauria d’inspirar en els següents principis rectors:
- Més plantilla. Menys guàrdies estructurals.
- Torns com a norma. Guàrdies només quan siguen realment excepcionals.
- Prolongació de jornada sempre voluntària: tant en la durada diària, setmanal com anual.
- La dotació de recursos humans i l’organització del treball s’ha de condicionar a garantir la protecció de la salut del professional i la seguretat del pacient, per damunt de qualsevol altra consideració.
- Reconeixement retributiu íntegre de les guàrdies i del treball a torns: hores extraordinàries i penositat.
- Jubilació adaptada a la penositat real del treball mèdic: jubilació anticipada sense pèrdua en la quantia de la pensió.
- Necessitat d’un Estatut Marc alineat amb el Dret europeu, no amb els abusos del passat.
- Visió de futur: no limitar-se a complir els mínims del Dret Europeu en qüestions de protecció de la salut i conciliació. La norma ha d’incloure millores que aconseguisquen que el treball en la sanitat pública siga l’opció laboral i professional més atractiva.
El Ministeri continua legislant per a adaptar-se a la falta de metgesses i metges; el SIMAP vol canviar les condicions perquè tornen les metgesses i els metges a la sanidad pública.
El dèficit de metgesses/metges i facultatives/facultatius no pot convertir-se en l’excusa per a consolidar un model organitzatiu contrari al Dret europeu. La falta de professionals no és la causa d’aquestes condicions de treball; és la seua conseqüència.
La sanitat pública necessita un canvi de model que respecte els drets laborals i professionals dels metges i facultatius i torne a convertir-la en la primera opció laboral i professional.
El SIMAP rebutja frontalment el contingut del Capítol III i continuarà treballant per a impedir que aquest model de precarietat quede definitivament consolidat en una nova Llei.