SIMAP DENUNCIA LA INEQUIDAD EN LA PROTECCIÓN DE LA SALUD ENTRE LOS TRABAJADORES A TURNOS
1846
wp-singular,post-template-default,single,single-post,postid-1846,single-format-standard,wp-theme-bridge,wp-child-theme-bridge-child,bridge-core-3.3.3,qi-blocks-1.4.3,qodef-gutenberg--no-touch,bridge,qodef-qi--no-touch,qi-addons-for-elementor-1.9.3,qode-optimizer-1.0.4,qode-page-transition-enabled,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,footer_responsive_adv,qode-content-sidebar-responsive,qode-smooth-scroll-enabled,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-30.8.6,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-8.2,vc_responsive,elementor-default,elementor-kit-7,elementor-page elementor-page-1846

SIMAP DENUNCIA LA INEQUIDAD EN LA PROTECCIÓN DE LA SALUD ENTRE LOS TRABAJADORES A TURNOS

El Decreto de jornada protege al personal a turnos… pero deja fuera a quienes hacen guardias, pese a soportar jornadas más largas, más noches y mayor fatiga.

En los hospitales y centros sanitarios conviven diferentes formas de organizar el trabajo. La mayoría de profesionales trabajan en turnos ordinarios de mañana, tarde o noche, mientras que otros, fundamentalmente personal facultativo pero también enfermería de Atención Primaria, combinan su jornada ordinaria con guardias o atención continuada. Ambos grupos

tienen la consideración de personal a turnos, pero hay una inequidad en el nivel de protección de la salud laboral de ambos que nace de la propia norma: el sistema actual protege más al personal que trabaja en turnos ordinarios que al personal que realiza guardias, a pesar de que este último soporta jornadas más largas y una mayor exposición a trabajo nocturno.

Comprender esta situación es importante porque afecta directamente a nuestra salud laboral y a la calidad de la atención sanitaria.

DOS FORMAS DE ORGANIZAR EL TRABAJO EN EL SISTEMA SANITARIO

El decreto que regula la jornada en las instituciones sanitarias establece dos modelos principales de trabajo.

  1. Personal que trabaja a turnos de forma ordinaria:

Se trata del personal que cubre el servicio mediante turnos rotatorios, clásicamente de mañana (7 horas), tarde (7 horas) y noche (10 horas), aunque cada vez es mayor la tendencia a sustituir dichos turnos por jornadas de 12 horas (diurno / nocturno).

Para este personal el propio decreto establece medidas específicas de protección de la salud laboral, entre ellas:

  • Reducción de la jornada anual cuando se realizan turnos nocturnos: 1484 horas turno rodado “tipo” y 1238 horas turno nocturno fijo.
  • Compensación del trabajo nocturno: cada hora nocturna cuenta más que una diurna (1 hora nocturna = 1,25 horas diurnas).
  • Limitación del número de noches consecutivas no más de 4
  • Organización de los descansos dentro del sistema de turnos con días libres entre turnos de trabajo

Estas medidas responden a un principio básico de prevención: el trabajo nocturno y el trabajo a turnos generan fatiga y deben compensarse reduciendo la carga de trabajo.

  1. Personal que realiza guardias o atención continuada:

Otro grupo importante de profesionales, especialmente médicos/as (pero también enfermería de EAP), combina su jornada ordinaria de trabajo con guardias / atención continuada, pudiendo trabajar hasta 24 horas seguidas.

Durante estas jornadas realizan trabajo nocturno, en turnos prolongados y prestando actividad asistencial de forma continuada pero no experimentan ningún tipo de minoración en su jornada ordinaria. E, incluso, este personal no tiene una clara limitación en su jornada anual; se les aplica la máxima posible (hasta 48 horas semanales) y sin detraer del cómputo las semanas de vacaciones.

Es decir:

  • No hay compensación por el trabajo nocturno (1 hora de día = 1 hora de noche).
  • No hay minoración de jornada anual: ni siquiera la libranza de guardia y los descansos compensatorios restan jornada. De hecho, de forma recurrente alguna gerencia “amenaza” con hacer recuperar la libranza de guardia que coincide con jornada ordinaria, aunque en la práctica sea imposible porque “no hay días en el año para hacernos trabajar más” (frase textual de responsables de la organización del trabajo de la Conselleria de Sanitat).

 

UNA DESIGUALDAD DIFÍCIL DE CREER E IMPOSIBLE DE JUSTIFICAR

Los profesionales que realizan guardias están sometidos a jornadas de hasta 17 o 24 horas consecutivas, con una elevada carga asistencial y un importante componente de trabajo nocturno. Numerosos estudios han demostrado que este tipo de jornadas provoca fatiga física y mental, deterioro de la concentración, aumento del riesgo de error, alteraciones del sueño y efectos negativos sobre la salud a largo plazo. En otros sectores críticos estas jornadas están estrictamente limitadas por razones de seguridad.

Sin embargo, en el sistema sanitario coexisten dos modelos organizativos que, siendo ambos considerados trabajo a turnos, reciben un tratamiento desigual. Mientras que el personal con turnos ordinarios dispone de medidas preventivas claras (limitación de noches, reducción de jornada nocturna, descansos regulados y jornada anual definida), el personal que realiza guardias carece de mecanismos equivalentes de protección, pese a estar sometido a condiciones más exigentes, suponiendo esto una grave contradicción: el colectivo con mayor exposición a la fatiga —el personal que realiza guardias prolongadas— es, precisamente, el que recibe menor protección normativa.

Esta desigualdad se traduce en una mayor carga de trabajo anual, ausencia de compensaciones adecuadas y exposición prolongada a riesgos derivados de la fatiga, lo que incrementa no solo los problemas de salud de los profesionales, sino también el riesgo de errores asistenciales.

En definitiva, el modelo actual genera una incoherencia normativa y una desigualdad estructural (mantenida durante más de 2 décadas) difícilmente justificable, incompatible con los principios de protección de la salud laboral y con los estándares europeos en materia de tiempo de trabajo.

Por todo ello, este sistema necesita una revisión urgente. No se trata de cuestionar la atención continuada ni el compromiso de los profesionales, sino de garantizar que la organización del trabajo sea compatible con la protección de su salud y con la seguridad de los pacientes. La normativa vigente, incluido el decreto de jornada, debe adaptarse para corregir este desequilibrio y asegurar una protección real y efectiva.

SIMAP: ES NECESARIO QUE CAMBIE ESTA SITUACIÓN

La salud laboral del personal sanitario es un elemento fundamental para el funcionamiento del sistema sanitario. Es por ello que se debe abrir un debate informado sobre:

  • La duración de las guardias.
  • La fatiga laboral.
  • La protección del trabajo nocturno.

Reivindicar una organización del trabajo que no vulnere el derecho a la protección de la salud no significa debilitar el sistema, sino fortalecerlo y adaptarlo a criterios modernos de seguridad y prevención.

La Conselleria de Sanidad es la responsable de velar por la salud laboral de los trabajadores. Si es capar de regular un sistema para proteger la salud de los trabajadores a turnos cuando son de jornada ordinaria tiene que establecer un sistema de organización del trabajo, mucho más garantista, cuando se trata de trabajadores a turnos que suman la jornada ordinaria con la jornada de guardias.

SIMAP en su estrategia firme de conseguir cambiar el modelo de guardias ha presentado una denuncia ante la Comisión Europea, una denuncia ante la Inspección de trabajo y una reclamación administrativa contra la Conselleria de Sanitat como paso previo a la vía judicial, además de otras actuaciones de las que os iremos informando.

TREBALLAR MÉS, PROTEGIR MENYS: LA DESIGUALTAT OCULTA EN LA SANITAT PÚBLICA

 

El decret de jornada protegeix el personal a torns… però deixa fora a qui fa guàrdies, tot i suportar jornades més llargues, més nits i major fatiga.

En els hospitals i centres sanitaris conviuen diferents formes d’organitzar el treball. La majoria de professionals treballen en torns ordinaris de matí, vesprada o nit, mentre que altres, fonamentalment personal facultatiu però també infermeria d’Atenció Primària, combinen la seua jornada ordinària amb guàrdies o atenció continuada. Tots dos col·lectius tenen la consideració de personal a torns, però hi ha una inequitat en el nivell de protecció de la salut laboral que naix de la pròpia norma: el sistema actual protegeix més el personal que treballa en torns ordinaris que el personal que fa guàrdies, malgrat que aquest últim suporta jornades més llargues i una major exposició al treball nocturn.
Comprendre aquesta situació és important perquè afecta directament la nostra salut laboral i la qualitat de l’atenció sanitària.

DUES FORMES D’ORGANITZAR EL TREBALL EN EL SISTEMA SANITARI

El decret que regula la jornada en les institucions sanitàries estableix dos models principals de treball.

  1. Personal que treballa a torns de forma ordinària
    Es tracta del personal que cobreix el servei mitjançant torns rotatoris, clàssicament de matí (7 hores), vesprada (7 hores) i nit (10 hores), encara que cada vegada és més habitual substituir aquests torns per jornades de 12 hores (diürn / nocturn).

Per a aquest personal, el mateix decret estableix mesures específiques de protecció de la salut laboral, entre les quals:

  • Reducció de la jornada anual quan es realitzen torns nocturns: 1484 hores torn rodat “tipus” i 1238 hores torn nocturn fix.
  • Compensació del treball nocturn: cada hora nocturna compta més que una diürna (1 hora nocturna = 1,25 hores diürnes).
  • Limitació del nombre de nits consecutives: no més de 4.
  • Organització dels descansos dins del sistema de torns amb dies lliures entre jornades de treball.

Aquestes mesures responen a un principi bàsic de prevenció: el treball nocturn i el treball a torns generen fatiga i han de compensar-se reduint la càrrega de treball.

  1. Personal que realitza guàrdies o atenció continuada
    Un altre grup important de professionals, especialment metges i metgesses (però també infermeria d’EAP), combina la seua jornada ordinària de treball amb guàrdies o atenció continuada, podent arribar a treballar fins a 24 hores seguides.

Durant aquestes jornades realitzen treball nocturn, en torns prolongats i prestant activitat assistencial de forma continuada, però no experimenten cap tipus de minoració en la seua jornada ordinària. A més, aquest personal no té una limitació clara de la seua jornada anual: se’ls aplica la màxima possible (fins a 48 hores setmanals) i sense descomptar del còmput les setmanes de vacances.

És a dir:

  • No hi ha compensació pel treball nocturn (1 hora de dia = 1 hora de nit).
  • No hi ha reducció de jornada anual: ni tan sols la lliurança de guàrdia ni els descansos compensatoris resten jornada. De fet, de manera recurrent alguna gerència “amenaça” amb fer recuperar la lliurança de guàrdia que coincideix amb jornada ordinària, encara que en la pràctica siga impossible perquè “no hi ha dies en l’any per a fer-nos treballar més” (frase textual de responsables de l’organització del treball de la Conselleria de Sanitat).
 

UNA DESIGUALTAT DIFÍCIL DE CREURE I IMPOSSIBLE DE JUSTIFICAR

 

Els professionals que realitzen guàrdies estan sotmesos a jornades de fins a 17 o 24 hores consecutives, amb una elevada càrrega assistencial i un important component de treball nocturn. Nombrosos estudis han demostrat que aquest tipus de jornades provoca fatiga física i mental, deteriorament de la concentració, augment del risc d’error, alteracions del son i efectes negatius sobre la salut a llarg termini. En altres sectors crítics, aquestes jornades estan estrictament limitades per raons de seguretat.

No obstant això, en el sistema sanitari conviuen dos models organitzatius que, sent ambdós considerats treball a torns, reben un tractament desigual. Mentre que el personal amb torns ordinaris disposa de mesures preventives clares (limitació de nits, reducció de jornada nocturna, descansos regulats i jornada anual definida), el personal que realitza guàrdies manca de mecanismes equivalents de protecció, tot i estar sotmés a condicions més exigents. Açò suposa una greu contradicció: el col·lectiu amb major exposició a la fatiga —el personal que realitza guàrdies prolongades— és, precisament, el que rep menor protecció normativa.

Aquesta desigualtat es tradueix en una major càrrega de treball anual, absència de compensacions adequades i exposició prolongada a riscos derivats de la fatiga, cosa que incrementa no sols els problemes de salut dels professionals, sinó també el risc d’errors assistencials.

En definitiva, el model actual genera una incoherència normativa i una desigualtat estructural (mantinguda durant més de dues dècades) difícilment justificable, incompatible amb els principis de protecció de la salut laboral i amb els estàndards europeus en matèria de temps de treball.

Per tot això, aquest sistema necessita una revisió urgent. No es tracta de qüestionar l’atenció continuada ni el compromís dels professionals, sinó de garantir que l’organització del treball siga compatible amb la protecció de la seua salut i amb la seguretat dels pacients. La normativa vigent, inclòs el decret de jornada, ha d’adaptar-se per a corregir aquest desequilibri i assegurar una protecció real i efectiva.

SIMAP: ÉS NECESSARI QUE AQUESTA SITUACIÓ CANVIE

 

La salut laboral del personal sanitari és un element fonamental per al funcionament del sistema sanitari. Per això cal obrir un debat informat sobre:

  • La duració de les guàrdies.
  • La fatiga laboral.
  • La protecció del treball nocturn.

Reivindicar una organització del treball que no vulnera el dret a la protecció de la salut no significa debilitar el sistema, sinó enfortir-lo i adaptar-lo a criteris moderns de seguretat i prevenció.

La Conselleria de Sanitat és la responsable de vetlar per la salut laboral dels treballadors. Si és capaç de regular un sistema per a protegir la salut del personal a torns en jornada ordinària, ha d’establir un sistema d’organització del treball molt més garantista quan es tracta de personal que suma jornada ordinària i guàrdies.

SIMAP, en la seua estratègia ferma per a canviar el model de guàrdies, ha presentat una denúncia davant la Comissió Europea, una denúncia davant la Inspecció de Treball i una reclamació administrativa contra la Conselleria de Sanitat com a pas previ a la via judicial, a més d’altres actuacions de les quals vos anirem informant